Nosotros, los de afuera, no lo vemos, no lo sentimos ni sabemos por donde va.
Nosotros, los de afuera, no tenemos ni idea de cuanto cuesta, cuanto vale o cuando empieza.
Nosotros, los de afuera, estamos tan lejos y tan cerca.
Nosotros, los de afuera, no vamos a entender el presente y el futuro del país, los comprimisos de "café", los compadrazgos, los favores pagados con otros favores, las espadas de Damócles (o de Aristótoles como dijera alguien) pendientes sobre cuantas cabezas, las comisiones entregadas a quienes bajo que condiciones, los "pactos de caballeros", los matrimonios arreglados, las comidas en el "Aud Pied de Couchon", las amantes, los amantes, los "consejeros", los asesores, las apuestas en las Vegas, la información privilegiada, los chantajes, los arreglos en lo oscurito, las cuentas en Suiza, las sociedades secretas, la infiltración, quiénes, dónde, cómo, cúando, por qué...
No sabemos, ni sabremos porque somos nosotros, los de afuera.

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