"Un fotógrafo va a una cena elegante, el anfitrión le dice-Me encantan sus fotos, debe tener una cámara sensacional- Al terminar la cena el fotográfo le dice al anfitrión-Fué una cena deliciosa, seguro tiene una estufa sensacional-"
lunes, 22 de octubre de 2012
lunes, 8 de octubre de 2012
Bote Parte 1
Pocas cosas constituyen una experiencia tan alentadora como acabar en el tambo.
Siempre he sido un creyente del "alcoholímetro" y esta vez me tocó perder.
Ni modo, uno comente la falta y hay que cumplir.
En el lugar donde sucedió el incidente el castigo son horas de arresto sí o sí.
No hay peros que valgan.
Así que termina uno compartiendo una celda con otros monos que también hicieron una estupidez.
Al principio nadie habla, o lo que es peor unos nadamás gritan y en acto que escapa a mi comprensión golpean la reja con los puños. La reja claro, es de metal así que comprenderán porque se me hacía un poco raro.
Después esta la otra cuestión. No hay nada. No hay comida, no hay agua no hay nada.
Cualquiera que haya experimentado una noche de excesos puede imaginarse lo que es estar a al mañana siguiente sin agua. Depende uno de la buena voluntad y de la fortuna. Si tienes la fortuna de que el poli este harto de su "Jarrito" de 2 litros porque ya se calentó a lo mejor te regalan un traguito, que se ha de compartir entre los otros que te acompañan.
A las 3 horas el aburrimiento es tal, que entablas conversación nomás para pasar el rato, a los 15 minutos te das cuenta de que están hablando puras idioteces y que mejor te hubieras quedado callado.
No sé si es una cuestión genética pero siempre he pensado que el mexicano tiene facilidad nata para "Compartir". En 10 minutos ya estaba yo con los ojos de plato escuchando los secretos más profundos de mi compañero de celda, que se interrumpían solo para escuchar un "Oficial, Agua por favor!" salido de las entrañas.
Lo más difícil es la pena, la pena con uno mismo de acabar en ese lugar, luego el alivio, pudo haber sido peor, acabar en el hospital o muerto, o en los separos pero de la procu.
Luego ya que entran en confianza empiezan las comparaciones.."Aquí si está chido, no como en Zapata que está reculero"..."A mí en Cancún..."..."Para lugares espantosos, en Toluca".
Es donde uno piensa sinceramente en inventar algo así como "¿Conoces Chiapa de Corzo? ¿no? Ah pues ahí".
Y siempre la nada, nada que hacer y el tiempo no pasa lento, se arrastra de una manera espantosa.
Como siempre, hay uno que pone la cabeza en el piso pelón y se duerme de corrido 8 horas aunque haya gritos y sombrerazos. De dan ganas de ser él. Te enteras que aventó a su mamá por las escaleras, se te quitan las ganas.
Te enteras que el charal que esta frente a tí que no llega a los 25 año, pero parece de 15 esstá ahí porque le pegó a su vieja y le dejó el ojo cerrado. La mujer retiró los cargos pero pidió que lo dejaran un día más entambado.
Cada vez que se abre una puerta esperas algo...-Tortas para todos!-. No sucede. -¿No le puede subir a la tele?- Cierran la puerta. Aburrición, cruda moral, aburrición, coraje, aburrición. Se abre la puerta otra vez, traen a un sujeto. El poli me ve con cara como de compasión al tiempo que hace la seña de que el tipo viene drogado. Alcanzo a ver la hora, faltan ocho.
Una vez dentro me dice que juguemos al futbol ya que traigo la playera del Manchester, que confunde con la del Toluca, le señalo que desfortunadamente dejé mi balón y porterías en el otro pantalón.
Empieza a patear un bote de PET (El del Jarrito) hasta que harta a los polis, se lo quitan y lo dejan aparte, ahora somos 6 en la misma celda. Más aburrición. Llega la mujer del drogado, se enoja con ella, se contenta, se enoja. Faltan 7 horas. Aburrición. Llega la mamá del Charal golpeador de mujeres, lo regaña. Aburrición.
¿Cuánto tiempo podrá estar alguien con ganas de ir al baño sin que le peritonitis? Porque a pesar de que las instalaciones sanitarias están decentes no hay papel, ni lavabo. ¿Dónde ví eso de como limpiarse con un boleto del metro? No traigo boletos del metro.
El tiempo transcurre como circular.
Finalmente puedo salir. Me despido de los maes, el drogado se fue hace tiempo.
Salgo y no puedo evitar sentirme más que afortunado, porque si hay algo que jamás haré en la vida es volver a ese lugar. Empiezo a caminar por la calle oscura hacia un letrero de PEMEX, me da por silbar la de "Pedro Navajas".
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