miércoles, 16 de marzo de 2011

¿Y su hermano?

Por razones que escapan a mi conocimiento en el lugar donde vivo no se pueden comprar canarios (serenis canarius). Si se puede pero, si uno espera que el canario cante ora si que es otro cantar.
Una tarde mi madre decidió que quería un canario y empezó así una busqueda similar a la del Santo Grial.


Después de aprender lo de los canarios mudos doña Angélica su fué al mercado de Jamaica, en el D.F. pero no vaya usted a creer que fue un día escogió al canario y lo trajo, no señor. Fue 3 veces a audicionar al mentado canario y a diferentes horas ("No sea que nomás cante muy temprano" decía) hasta que eligió uno al que estuvo siguiendo durante algunas horas.
Sin dejar de ver al canario mi madre llegó con la dueña del puesto y como no queriendo la cosa le pregunta: -¿Y su hermano?-
En ese momento se abrió la compuerta, se volaron las válvulas, se rompió el dique. Una emoción contenida no se que tanto se abrió paso ante la voz de esa extraña: -Ay seño...si yo le contara todo, el es bueno pero entre el trago y la mujer que tiene se va a morir, ella lo hace como quiere y el toma mucho y ya tomado se envalentona y le pega, ella le saca las cosas a la calle, lo va a buscar al trabajo, le arma cada escándalo y no crea que le importa si está con su patrón, no lo aunque...mi mamá se pone muy mal porque cuando ella lo corre se va a su casa de ella y también toma y se pone muy enojado de todo, una vez hasta le pegó...-
Y así siguió el caso de la codependencia, dependencia, abuso doméstico, abuso del alcohol, como media hora.
Una vez que se desahogó y estaba a punto de sacar al canario ganador mi madre, ahora confidente, le dice así bien bajito:
-Yo preguntaba por el hermano del canario...-

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